Verdadera esperanza

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¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmo 42:5

Todos hemos pasado por tiempos en nuestra vida en que sentimos que nada funciona, que surgen nuevos problemas en vez de soluciones, y que nos faltan las fuerzas.


Grandes hombres de la Biblia también pasaron por dificultad, por tiempos difíciles, donde incluso algunos se encontraban solos contra una multitud que iba en sentido contrario.


La Biblia nos habla de profetas que por decir la palabra de Dios eran rechazados por el pueblo, de un Noé que pasó años construyendo el arca y predicando mientras la gente no creía, un Moisés que dirigía un pueblo que murmuraba contra él y se quejaba de que no tenía carne para comer, ¡cuando Dios les daba maná cada día!. También nos encontramos con un Elías al que querían matar, un José que siendo inocente tuvo que pagar con cárcel una falsa acusación, un David que su propio hijo Absalón quería quitarle el reinado.


Hay ocasiones en que tenemos problemas por causa de nuestras propias malas decisiones, y otras en que por más que tratamos no resultan las cosas.


¡Y para ambos casos hay respuesta!


Si has tomado malas decisiones, y estas viviendo las consecuencias, nunca es tarde para volver a Dios y arrepentirte de tus pecados, y comenzar a vivir el perdón de Dios. No arrancamos de las consecuencias, pero nos levantamos para no volver a cometer el pecado que nos trajo tantos problemas.


El perdón de Jesús nos hace ver que en medio de nuestros errores aún hay valor en nosotros, Dios aun nos ama y nos llama a que nos acerquemos a Él. Como dice el Salmo, Él es nuestra salvación!, en el encontramos paz, encontramos amor, encontramos sentido para nuestra vida, y encontramos al salvador que pagó el precio de nuestros pecados, para que seamos libres de la condenación.


Y si somos libres en Él, no hay por qué abatirse, anímate, levántate y acércate a Cristo.


Y en el segundo caso, cuando simplemente no entendemos por qué suceden las cosas, debemos recordar que Dios sigue teniendo el control de todo, y que en medio de cada prueba nuestro carácter se fortalece.


Ante la dificultad puedes desanimarte y rendirte, o tener otra actitud y dar lo mejor de ti, seguir adelante con la vista puesta en el Señor que renueva tus fuerzas y te guía por el mejor camino.


¿Por qué te abates?


Espera en Dios, en Él siempre está la respuesta, y a su tiempo el Señor va trabajando en tu vida y en las circunstancias que te rodean
Dios no te dejará solo, pon tu confianza en Él.


Finalmente el salmista rerconoce que aun ha de alabar a Dios, reconoce que a fin de cuentas todo ha sido por su gracia y su bondad, el sigue siendo Dios.

Él sigue teniendo el control, y tú sigues siendo su hijo, y un padre como Él, jamás abandona a sus hijos.

Al final de toda prueba Él seguirá contigo.