Invisibles

 

F100008074“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”

Mateo 25:34-40


En las películas o comics hay superhéroes que tienen el poder de hacerse invisibles y usarlo para su beneficio. ¿Cuántos quizás quisieron tener ese súper poder cuando niños? Pero, ¿qué pasaría si fueras invisible siempre frente a los demás? ¿Si fueras ignorado? O incluso, que cuando te vean, no te vean como un igual.

Todos queremos aprobación, cariño, respeto, ¿cómo te sentirías si la gente caminara junto a ti y nunca voltea a mirarte?
Cuando alguien está en la calle muchos miran sus manos extendidas pidiendo ayuda, pero nadie mira sus ojos. Muchas veces no miramos a los ojos porque no queremos ver la realidad, no queremos sentirnos identificados porque parece la posición más cómoda.

Dios nos llama a poder ayudar a quien pasa por necesidad, y sobre todo, nos llama a llevar el evangelio a cada uno, no solo a quienes llamamos amigos o compañeros, sino que también a la gente que tal vez nadie ve, Dios nos llama a ir con el mensaje de salvación a todos.

Pequeñas cosas pueden hacer la diferencia, saludar, apoyar con alimento, orar por ellos, entregar una biblia. Cosas que muchas veces han marcado una diferencia en nuestras propias vidas y nos han llevado a ver el amor de Cristo en nuestros hermanos.

En Uniem Trabajamos con la fundación “YO SOY” encargada del trabajo con nuestros amigos extranjeros, y te invitamos a sumarte, enviar ayuda, u orar por nosotros. Te estaremos muy agradecidos, pero si estas algo lejos de la comuna de Maipú, te invito a que puedas ver como en tu iglesia pueden hacer algo por ayudar a otros.

Bendecimos y honramos a cada ministerio que ha trabajo por muchos años por la gente que parece invisible ante los demás: Hogares de niños, hogares de ancianos, ayuda a gente en situación de calle, ayuda a gente de otros países a adaptarse, apoyo espiritual en hospitales, ministerios que trabajan en cárceles, iglesias que envían misioneros a lo largo de nuestro país, y por supuesto la gran ayuda que se levanta en situaciones de catástrofe en nuestro Chile.

Estamos para llevar el amor de Cristo a los demás, y todos somos parte de aquello, para que otros crean en Jesús.